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Museo Nacional de Medicina

Morada Digna, Definitiva y Propia para el
Museo Nacional de Medicina “Eduardo Estrella” (MNHM)

Artículo para la Publicación Periódica del MSP: InfoSalud
Dr. Antonio Crespo-Burgos
DIRECTOR
Quito-Junio 2007

 CONTENIDO

 1. INTRODUCCIÓN HISTORIOGRÁFICA.-

 2. TRANSFORMACIÓN DEL MUSEO NACIONAL DE MEDICINA “EDUARDO ESTRELLA” (MNHM) EN CENTRO CULTURAL DE LA MEDICINA NACIONAL.-

3. COROLARIO.-



1. INTRODUCCIÓN HISTORIOGRÁFICA.-

Uno de los caros y más justos anhelos de la medicina nacional, ha sido consolidar la estructura y funcionamiento de una entidad pública que identifique, recolecte, proteja y difunda técnica y eficientemente aquellos elementos, escenarios, protagonistas y actores de su propia historia -sean documentales, bibliográficos y monumentales, o bien artísticos, técnicos y museográficos, entre tantos otros-; materia prima, para valorar y revalorizar el espejo de nuestra identidad histórica y cultural. Precisamente esta empresa bioética institucional, constituye desde 1982 el Museo Nacional de Medicina “Eduardo Estrella” (MNHM), del cual nos sentimos muy honrados.

La evidencia gestora primigenia de este titánico ideal, habrá que situarla en la mente inquieta y preclara del Dr. José María Troya -hace algo más de una centuria-, quien nos legara el registro de tal iniciativa en su obra “Vocabulario de Medicina Doméstica” (1896); impecable investigación de diagnóstico terapéutico, mediada por fórmulas magistrales de nuestra antigua y biodiversa farmacopea botánica. Como todas las grandes, sabias y radicales creaciones, el doctor Troya -ilustre galeno ecuatoriano de la 2ª mitad del siglo XIX- no soslayó con antelación exigencias ineludibles, tales como clarificar su intelecto, integrar el saber, liberar su mente y dignificar la moral; hábitos virtuosos, que le permitieron valorar con absoluta certeza el alto estatus ciudadano de una institución pública especializada en Historia de la Medicina Nacional, capaz de integrar coherente y cronológicamente la basta gama de evidencias sanitarias -gubernamentales y gremiales, públicas y privadas, académicas y asistenciales, etc.- de nuestro rico pasado, celosamente conservadas por su profundo raigambre de identidad socio-sanitaria.

A partir de la 3ª década del siglo XX, entre otros los doctores Pablo Arturo Suárez, Germán Cifuentes y Alberto Dicapua, continuaron el sendero delineado por el doctor Troya; sin embargo, esta lúcida propuesta alcanzó su madurez tan sólo en 1982, cuando el noble sueño del Dr. Eduardo Estrella1 se hiciera realidad. Sin duda, luego de que el sesudo y sistemático proyecto elaborado y presentado por él, recibiera el incondicional respaldo y aprobación político del las más altas autoridades nacionales de la Salud Pública y de la Cultura2.

La certera solidez de los primeros pasos que gestionó el MNHM, le posibilitaron distinguir al interior tres (3) secciones diferenciadas: a) Biblioteca Médica Ecuatoriana, b) Archivo Nacional de Medicina, y c) Museo propiamente dicho; y el 9 de marzo de 1983, el eminente médico pediatra guayaquileño Luis Sarrazín Dávila3, asumió ejemplarmente mediante Acuerdo Ministerial todas las funciones administrativo-financieras del flamante Museo Nacional de Historia de la Medicina “Hospital San Juan de Dios”, adscribiéndolo al MSP bajo la tutela directa del Despacho.

En el tortuoso cuarto de siglo transitado, el Museo ha debido sortear complejos obstáculos socioeconómicos, político-administrativos, técnicos, y culturales de radical importancia histórica y moral para nuestra Salud Patria; y son tan diversos, sus tramas y escenarios como los protagonistas y actores, que resulta imposible detallarlos uno a uno en estas pocas líneas. Al menos, intentaré sistematizar somera e integralmente este largo  proceso.

Desde su fundación, el MNHM ha experimentado un exponencial incremento de las tres secciones con innumerables donaciones y/o entregas en comodato, hasta alcanzar una riqueza invaluable de su acervo patrimonial y de sus fondos histórico-culturales -sin despreciar los que se prevé a futuro-; generosidad institucional y privada, que para cumplir técnica y administrativamente nuestros fines, demanda mayores necesidades y recursos. Importancia indiscutible en nuestro quehacer cotidiano, ha ocupado la gestión de un inmueble digno, propio y definitivo, que reemplace la precaria edificación provisional4 donde fue creado y pervivido durante 25 años.

Este reto adquirió mayor prioridad y fundamento a partir de octubre del 94, pues el edificio patrimonial más valioso que contaba la historia médica nacional (Hospital de la Misericordia “San Juan de Dios”, que fuera propiedad del MSP) nos fue insólita e inmoral arrebatado; acto condenable, no sólo que enlutó a las medicinas ecuatoriana y latinoamericana, sino que traicionó al propio MSP y dejó en orfandad absoluta al Museo, frustrando el más justo, digno y pretendido traslado de todas nuestras dependencias.

Desde 1983, la férrea e incondicional voluntad política del MSP para que este monumento se constituya en la morada definitiva del Museo, fue contrariada durante la gestión del Dr. Abad (1993-94); este desleal Ministro, seducido por la maquiavélica manipulación del alcalde Mahuad5, suscribió las escrituras públicas (20-10-94) de “donación gratuita” en propiedad al Municipio de Quito, entregando legalmente el más grande y legítimo patrimonio monumental de la medicina nacional.

La recíproca tradición de la Cartera de Salud con la historia cultural del quehacer sanitario, fue retomada por el nuevo Ministro -Dr. Alfredo Palacio González- que compensó al Museo tan luctuoso despojo, concediéndole públicamente en comodato los abandonados y tan deteriorados pabellones 5A y 5B del antiguo Hospital Eugenio Espejo (08-07-96), tres meses después del sensible deceso de Eduardo Estrella. Las gestiones negociadoras para financiar la rehabilitación y adecuación de estos precarios ambientes físicos, las plasmó dos años más tarde el Dr. Asdrúbal De la Torre Morán, al suscribir públicamente el Convenio Interinstitucional MSP/MNHM-Municipio/FONSAL (28-07-98).

Lamentablemente, el compromiso oficial asumido por el Municipio-FONSAL de culminar las obras de intervención en un lapso de 18 meses, ha sido violentado con un retrazo de 106 meses -9 largos años-; sin embargo, sólo nuestra tozuda e indeclinable insistencia, ha conseguido ultimar con éxito los acabados interiores y exteriores finales, que posibilitan nuestro traslado definitivo iniciado hace pocas semanas. Una evidencia más de la marginación institucional sistemática que se ensaña contra la Cultura Médica Ecuatoriana.

Concluyó la Introducción, aseverando que el descomunal calibre y la extraordinaria magnitud de los bienes médico-patrimoniales acumulados por el MNHM durante estos 25 años, en sus acervos museográfico, documental y bibliográfico, no sólo que resulta difícil sino que es casi imposible de vislumbrar.


2. TRANSFORMACIÓN DEL MUSEO NACIONAL DE MEDICINA “EDUARDO ESTRELLA” (MNHM) EN CENTRO CULTURAL DE LA MEDICINA NACIONAL.-

En torno a las Humanidades Médicas (HM), el MNHM ha logrado constituirse en un centro referencial -a nivel nacional, regional, latinoamericano e incluso mundial- de investigación y docencia en historia, antropología y bioética, para que sus aportes al conocimiento de la realidad nacional, alcancen significativa utilidad práctica en el propósito de humanizar cualitativamente la calidad de vida -y sobre todo de salud- de los que son más, en especial de los vulnerables. El esperanzador anhelo del MNHM -que han prestado sus servicios en el local provisional, auxiliado por los fondos almacenados en tres míseras bodegas-, dejará de ser el postergado sueño que optimice la consolidación de este Centro Cultural de nuestra Nación.

Resulta inobjetable que el Museo culmina con éxito una de sus relevantes aspiraciones, la de disponer nueva casa; que sin duda, ilumina su misión última y sus nobles fines. Ante aquellos, parecería haberle llegado la hora a todos los sectores civiles -no se diga del Sector Salud- de tomar la incondicional decisión solidaria y toda la voluntad de apoyo político, administrativo y financiero; no sólo, con el proceso de transición que implica un traslado de morada, sino con la instalación definitiva y el procesamiento informático de nuestros voluminosos fondos patrimoniales. Sólo así, será posible alcanzar niveles de “excelencia” en la prestación de servicios; y ante vuestra generosidad, asumimos desde ya una impecable responsabilidad en la administración técnico-financiera del presupuesto fiscal -tanto o más como los hemos optimizado habitualmente-, así como de la asignación económica suplementaria que gestionamos con esperanza ante los gobiernos central y sectorial.

Me place comunicar al país que en la mañana del miércoles 23 de mayo, el Subsecretario General de Salud -Dr. Ernesto Torres- preinauguró la obra instalada y la 1ª Casa Abierta Nacional de Facultades de Medicina6; acto público pionero -modesto pero trascendental-, que se realizó en la flamante mezanine de los pabellones 5A y 5B del antiguo Hospital Eugenio Espejo. El Dr. Torres, destacó la vital importancia ética, social y política que imperativamente desempeña la historia y cultura médicas ecuatoriana, tanto para humanizar íntegramente la formación académica de los profesionales sanitarios, como para fundamentar la esperanzadora senda de quienes ayudan y cuidan a las personas que sufren afligidas por sus dolencias y por sus frustrados proyectos de vida o de felicidad.


3. COROLARIO.-

Quienes forjamos el Museo Nacional de Medicina “Eduardo Estrella” (MNHM) -no exentos de profunda emoción-, nos sentimos celosamente orgullosos y complacidos, no sólo con la culminación definitiva de esta obra física en nuestra morada definitiva que ha corrido a cargo del FONSAL, sino de haber iniciado el traslado de nuestras dependencias; ya que constituyen un acontecimiento histórico insoslayable.

Frente a los paradigmáticos procesos que debe sortear el Museo, tanto de su traslado y ocupación dignos a corto plazo, como de optimizar la eficacia, eficiencia y calidad de sus actividades y de la prestación de servicios a mediano y largo plazos, para ampliar coberturas y acrecentar la competitividad en su nueva y definitiva casa; el MNHM, ha venido planificando y elaborando un Proyecto de Gestión Negociadora que ha sido propuesto a las autoridades del MSP y del FONSAL-Municipio Metropolitano de Quito, con el justo y bien ganado propósito de una asignación presupuestaria que posibilite cumplir a cabalidad nuestras metas institucionales de moralidad ciudadana.

Resulta insoslayable que la gestión del bien común, constituye el fin último de cualesquier política decorosa y honesta; en tal sentido, esta noble empresa histórico-cultural de la medicina ecuatoriana, espera con premura de sus gobernantes y de la sociedad civil que atiendan nuestra propuesta, y además que sean consecuentes al momento de tomar las más sabias y equitativas decisiones.

En tal sentido, el MNHM cuenta ya con todo el respaldo político de las autoridades ministeriales sanitarias -del actual gobierno nacionalista-bolivariano-; y ante tan alta generosidad, expresa muy emocionado y complacido no sólo la indeleble gratitud hacia la Cartera de Salud, sino nuestra sentida felicitación a las sólidas acciones que promueve y ejecuta desde el primer día en que asumieran el mandato popular. Por último, solicitamos con el merecido respeto, no sólo a quienes han asumido el responsable designio gubernamental de dirigir la gestión sanitaria sino a todos los funcionarios del MSP, no desmayar en tan relevante apoyo moral, concediendo los espacios necesarios y suficientes al interior de sus apretadas y tan rigurosas agendas, para acompañarnos en esta tarea.

 

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